Un estudio proyectó un aumento de la vulnerabilidad de las zonas productoras de uva entre Atacama y Maule debido al alza de temperaturas, la menor disponibilidad de agua y los cambios en la aptitud climática para el cultivo.
La viticultura chilena podría enfrentar un escenario más complejo hacia mediados de siglo debido al avance del cambio climático. Así lo concluyó un estudio publicado en 2025 en la revista Agriculture, que analizó el riesgo climático en comunas productoras de uva para vino, mesa y pisco entre las regiones de Atacama y Biobío.
La investigación fue desarrollada por especialistas de la Universidad de Chile y la Fundación Bionostra Chile, quienes elaboraron un índice local de riesgo climático para evaluar la vulnerabilidad actual y futura del sector vitivinícola chileno.
Según el estudio, el 63,03% de las comunas analizadas presentará un aumento en sus niveles de riesgo climático durante el período 2046-2065.
Más temperatura y menor disponibilidad hídrica
La investigación evaluó variables como infraestructura de riego, disponibilidad de agua, erosión de suelos, sensibilidad climática y capacidad de adaptación de cada territorio.
Uno de los principales factores de preocupación es el aumento proyectado de las temperaturas y la reducción de precipitaciones. El estudio advierte que las zonas vitivinícolas podrían registrar alzas de entre 1,9 °C y 3 °C en las próximas décadas.
Los autores sostienen que “la sensibilidad emergió como el componente más influyente en el índice de riesgo climático, principalmente vinculado a la reducción de áreas aptas para el cultivo de la vid”.
Además, el documento indica que las variaciones de temperatura y agua podrían alterar distintas etapas del desarrollo de las vides, afectando brotación, floración y maduración.
En ese contexto, la investigación señala que “un aumento de 2,00 °C podría alterar la composición química de las uvas”, generando cambios en rendimiento, azúcar, pH y calidad del vino.
Atacama y Coquimbo entre las zonas más vulnerables
Las regiones con mayores niveles de riesgo climático corresponden principalmente a zonas semiáridas del norte chico, especialmente Atacama, Coquimbo y parte de Valparaíso.
El estudio detectó que comunas con menor infraestructura hídrica, sistemas de riego menos eficientes y fuerte dependencia de la actividad vitivinícola presentan una vulnerabilidad mayor frente a sequías y eventos extremos.
Los investigadores explican que “los factores como áreas irrigadas, el avance tecnológico en eficiencia de riego y la construcción de infraestructura hídrica serán críticos para la adaptación del sector vitivinícola”.
Ñuble y Biobío podrían ganar aptitud vitivinícola
El análisis también identificó cambios en la aptitud climática hacia sectores más centrales del país.
Comunas de Ñuble y Biobío mostraron mejoras en sus proyecciones futuras, asociadas a condiciones climáticas que podrían favorecer el cultivo de vid en las próximas décadas.
La investigación plantea que algunas zonas del sur podrían transformarse en nuevas áreas de desarrollo vitivinícola.
Los autores concluyen que “debido al cambio climático, se espera un desplazamiento de la aptitud climática hacia la zona sur del área de estudio”.
Gestión del agua y adaptación local
Actualmente, más de la mitad de las comunas vitivinícolas del país se encuentran en categoría de riesgo medio, mientras que un 12,73% ya presenta riesgo alto.
Pese al escenario proyectado, algunas comunas lograron mejorar o mantener sus indicadores gracias a medidas de adaptación vinculadas a embalses, riego tecnificado y acceso a programas de apoyo agrícola.
El estudio concluyó que fortalecer la infraestructura hídrica y la eficiencia del uso del agua será fundamental para enfrentar los próximos escenarios climáticos. “Estos hallazgos destacan la urgente necesidad de fortalecer políticas de adaptación al cambio climático, enfocadas en una gestión eficiente del agua”, indica el documento.