Si has estado atento a las noticias meteorológicas últimamente, seguro que has escuchado hablar de “El Súper Niño”.
¿Qué significa realmente? ¿Debemos preparar los paraguas o preocuparnos por las temperaturas? En este artículo te explicamos todo lo que necesitas saber.
¿Qué es el fenómeno de El Niño?
Para entender al “Súper” Niño, primero debemos conocer al personaje original. El fenómeno de El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), o simplemente El Niño, es un evento climático natural que ocurre cada cierto número de años.
Su mecánica principal es la siguiente:
- Calentamiento del océano: Por razones cíclicas, los vientos alisios que soplan sobre el océano Pacífico se debilitan.
- Cambio de corrientes: Esto permite que las aguas cálidas del sudeste asiático se desplacen hacia las costas de Sudamérica.
- Alteración de la atmósfera: Este calentamiento del mar altera por completo los patrones de lluvias y temperaturas a nivel global.
¿Por qué hablamos de “El Súper Niño”?
No todos los eventos de El Niño son iguales. Los meteorólogos clasifican su intensidad (débil, moderada o fuerte) según qué tan alta sea la temperatura de la superficie del mar en comparación con su promedio normal.
Para estar en presencia de El Niño, el aumento de la temperatura debe ser de mínimo 0,5°C sobre el promedio regular del período analizado. En este caso, el aumento proyectado es de 2°C, por lo que algunos meteorólogos han comenzado a hablar del “Súper Niño”.
No es un fenómeno común. En las últimas décadas, solo hemos vivido “Súper Niños” muy marcados en periodos históricos específicos: en 1982-1983 y 1997-1998.
¿Qué efectos reales trae el Súper Niño para Chile?
De acuerdo con el reporte oficial de la Oficina de Servicios Climáticos de la Dirección Meteorológica de Chile (DMC), el escenario climático para este año viene marcado por una transición clave. Tras encontrarnos en una fase neutra del sistema ENOS (donde el otoño se perfila con temperaturas y lluvias dentro de los rangos normales), los modelos internacionales de instituciones como el IRI de la Universidad de Columbia proyectan un 60% de probabilidad de que El Niño se desarrolle plenamente durante el invierno.
Cuando El Niño tome el protagonismo de la temporada invernal chilena, se prevén los siguientes efectos en el territorio:
Inviernos menos helados (Temperaturas mínimas más altas)
Una de las firmas más claras de este fenómeno en Chile es la moderación de las mañanas invernales. La DMC advierte que se suele registrar un alza en las temperaturas mínimas basales, lo que se traduce de forma directa en inviernos ligeramente menos fríos que el promedio habitual.
Mayor probabilidad de lluvias en el Centro y Centro-Sur
Históricamente, El Niño activa los sistemas frontales en estas regiones del país. Con su llegada de cara al invierno, aumenta de forma considerable la probabilidad de experimentar una mayor cantidad de precipitaciones acumuladas en la zona centro y centro-sur de Chile, dándose el efecto contrario en zonas altiplánicas, donde se presentarán condiciones más frías y secas.
Riesgo de lluvias intensas en periodos cortos
Más allá del agua acumulada total, la DMC pone una alerta especial en la forma en que pueden ocurrir las precipitaciones. Se incrementa la probabilidad de enfrentar eventos de lluvias muy intensas, esto quiere decir, un volumen precipitado concentrado en períodos cortos de tiempo. Esto puede generar complicaciones importantes por crecidas, activación de quebradas, aluviones e inundaciones, que conllevan situaciones de riesgo, especialmente en las zonas geográficas que están más expuestas y vulnerables.
Preparación, no pánico
Muchas veces la prensa y las redes sociales aportan al alarmismo respecto de eventos climáticos. El “Súper Niño” no es una catástrofe climática, sino un evento que vivimos de forma cíclica, que este año se presenta de manera más intensa.
Con un otoño que se mantendrá en rangos normales y un invierno donde El Niño amenaza con activarse con fuerza, la clave para los chilenos y chilenas radica en la prevención: limpiar canaletas, revisar los sistemas de evacuación de aguas lluvias y mantenernos informados a través de los canales oficiales de meteorología.