Según el reciente Reporte del Estado del Medio Ambiente (REMA) 2025 del Ministerio del Medio Ambiente (MMA), nuestro país cumple con siete de los nueve criterios de vulnerabilidad definidos por la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Pero, ¿cuáles son los ecosistemas que hoy son más vulnerables al impacto climático?
A continuación, revisamos tres de los sistemas biológicos más críticos según la evidencia científica actual.
El bosque esclerófilo pierde verdor
Ubicado en la zona central, este ecosistema es único por su capacidad de resistir veranos secos. Sin embargo, estudios recientes liderados por centros como el CR2 advierten sobre un fenómeno alarmante: el “pardeamiento” o pérdida masiva de verdor.
La megasequía, que lleva más de una década, ha superado la capacidad de resiliencia de especies como el Quillay y el Peumo.
Entre 2019 y 2020, el verdor de estos bosques decayó en un 90% en solo 100 días, un evento sin precedentes a nivel global. La degradación de este bosque aumenta drásticamente el peligro de incendios forestales de sexta generación, como los vistos en la Región de Valparaíso y O’Higgins.
Pérdida de glaciares: Riesgo hídrico para Chile
Chile alberga el 80% de los glaciares de Sudamérica, los cuales actúan como “bancos de agua”, críticos durante las temporadas secas. La evidencia científica recopilada por la Universidad de Chile en 2025 señala que casi la totalidad de nuestras masas de hielo están en retroceso.
El aumento de la isoterma cero (la altura a la cual la lluvia se convierte en nieve) provoca que llueva en zonas donde antes nevaba, acelerando el derretimiento y aumentando el riesgo de aluviones.
La pérdida de glaciares afecta directamente la seguridad hídrica de las cuencas del Maipo y el Aconcagua, comprometiendo el consumo humano y la agricultura.
Degradación de humedales y zonas costeras
Los humedales, tanto altoandinos como costeros, son reguladores del ciclo del agua y refugios de biodiversidad. El Plan de Adaptación para la Zona Costera (2023-2025) destaca que el alza del nivel del mar y las marejadas persistentes están erosionando estas zonas.
La erosión costera afecta actualmente a más del 80% de las playas de Chile central. Los humedales están sufriendo procesos de salinización y desecamiento, lo que impacta a las aves migratorias y especies endémicas que dependen de estos refugios.
Rol de la ciencia y la ciudadanía
El estudio de estos ecosistemas y todos sus elementos es clave para comprender cómo intervenir, restaurar y reparar.
En Bionostra trabajamos en el estudio de diversos ecosistemas, entre ellos los humedales, con el objetivo de generar conocimiento que pueda ser un insumo en la toma de decisiones para su protección y restauración.
¿Cómo puede contribuir la ciudadanía?
- Monitoreo ciudadano: Participar en redes de observación de fauna y flora.
- Apoyo a la ciencia: Respaldar proyectos de restauración ecológica con especies nativas resilientes.
- Educación: Difundir la importancia de los servicios ecosistémicos que estos lugares nos brindan, desde la purificación del aire hasta el control de inundaciones.
La crisis climática es una realidad, pero la capacidad de adaptación de Chile depende de lo que hagamos hoy para proteger la biodiversidad más vulnerable.