2026: Año Internacional de los Pastizales y los Pastores

Las Naciones Unidas han declarado el año 2026 como el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores, una iniciativa global impulsada por la Asamblea General de la ONU y coordinada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Esta conmemoración busca visibilizar la importancia ecológica, social y económica de los pastizales y de las comunidades pastoriles para avanzar hacia sistemas sostenibles y resilientes.

¿Por qué son importantes los pastizales?

Los pastizales cubren aproximadamente la mitad de la superficie terrestre del planeta, y están presentes en una enorme variedad de ecosistemas, desde sabanas y estepas hasta zonas montañosas, humedales y regiones semiáridas.

Estos biomas no son espacios marginales, sino ecosistemas clave para la sostenibilidad global. Entre sus funciones ecológicas más relevantes destacan:

  • Almacenamiento de carbono en suelos y vegetación, lo que ayuda a mitigar el cambio climático.
  • Regulación del ciclo del agua y prevención de la erosión.
  • Conservación de biodiversidad única y adaptada a condiciones diversas.
  • Sostén de medios de vida rurales y producción de alimentos.

En conjunto, estas funciones colocan a los pastizales como un componente esencial de los sistemas socioecológicos del planeta, especialmente en un contexto de variabilidad climática y presiones ambientales crecientes.

Contribución de los pastores a la seguridad alimentaria

El papel de las comunidades pastoriles es inseparable de la salud de los pastizales. Los pastores, presentes en aproximadamente el 75% de los países del mundo y gestionando al menos el 25% de la superficie terrestre agrícola, crían diversos tipos de ganado (ovino, bovino, caprino, camélidos, yaks, entre otros) y a través de su manejo tradicional contribuyen directamente a la seguridad alimentaria de millones de personas.

Mediante prácticas como el pastoreo extensivo y trashumante, los ganaderos aprovechan estratégicamente la variabilidad del entorno, movilizando sus rebaños según la disponibilidad de recursos. Este enfoque no solo optimiza la producción de alimentos de origen animal, sino que también promueve la resiliencia ecológica y social, integrando conocimientos locales e indígenas que han evolucionado durante generaciones.

El Año Internacional de los Pastizales y los Pastores busca **reconocer y dignificar este patrimonio**, resaltando que los conocimientos locales y las prácticas pastoriles son activos valiosos para la sostenibilidad de los ecosistemas y la adaptación al cambio climático.

Pastizales y pastoreo en Chile

En Chile existen alrededor de 13 millones de hectáreas de pastizales, con mayor presencia en las regiones de Coquimbo, La Araucanía, Los Ríos, Los Lagos y Magallanes. De esta superficie, cerca del 90% corresponde a praderas, matorrales y estepas, mientras que una fracción menor está asociada a pasturas bajo algún grado de manejo. Sin embargo, la dinámica de estos ecosistemas y los vínculos antrópicos asociados varían considerablemente según la zona del país.

En las zonas áridas altiplánicas, el pastoreo constituye una actividad económica, social y cultural de alta relevancia para las comunidades locales. En estos territorios, los circuitos de pastoreo interconectan distintos humedales, implicando el desplazamiento del ganado a lo largo de distancias considerables, hasta alcanzar zonas estepáricas de la cordillera, donde existe naturalmente mayor disponibilidad de agua y forraje. Estos ambientes incluyen coironales, pajonales, tolares y bofedales, así como áreas de sombra asociadas a oasis del desierto, como la Pampa del Tamarugal.

En contraste, en las zonas costeras áridas la producción natural de pastos se encuentra restringida a sectores con mayor disponibilidad de humedad, tales como humedales, jarales y ambientes ruderales. A ello se suman los sistemas agroproductivos, que mediante el uso de especies introducidas permiten la producción de forraje en áreas agrícolas, como los distintos oasis presentes en zonas áridas. En estos sistemas, los rendimientos productivos pueden ser elevados en comparación con otras regiones del país, siendo el acceso al agua la principal limitante.

En el Chile mediterráneo, los pastizales se asocian principalmente al matorral esclerófilo, conformando un mosaico de formaciones arbóreas, arbustivas y herbáceas que aportan sombra y forraje para los animales, junto con sistemas intensivos de producción forrajera. 

Por su parte, en el sur del país, regiones como Los Ríos y Los Lagos se caracterizan por lomajes suaves y altas precipitaciones, condiciones que favorecen la presencia de praderas naturales, junto a extensas praderas naturalizadas originadas a partir del desmonte o quema del bosque siempreverde. En esta zona coexisten sistemas de producción a escala familiar, orientados a la subsistencia, junto a grandes sistemas productivos de carácter industrial.

Pastizales, pastores y cambio climático

En un momento en que el planeta enfrenta retos ecológicos sin precedentes, los pastizales se perfilan como aliados en la mitigación del cambio climático. Su capacidad de fijar carbono en suelos y biomasa y de mantener funciones ecológicas críticas, como la regulación hídrica y la estabilidad del suelo, los convierte en infraestructura natural que complementa las estrategias humanas de adaptación.

La iniciativa de la ONU este 2026 apunta a fomentar inversiones responsables, políticas públicas adaptadas y un diálogo inclusivo entre gobiernos, sociedad civil, comunidades pastoriles y científicos para fortalecer estos ecosistemas y los medios de vida que dependen de ellos.

El reconocimiento de 2026 como Año Internacional no es sólo simbólico: es una plataforma global para impulsar políticas, concienciar sobre los beneficios ambientales y socioeconómicos de los pastizales, y promover modelos de desarrollo rural equitativos y resilientes.

Referencias

  • Pergola, M., De Falco, E. & Cerrato, M. (2024). Grassland Ecosystem Services: Their Economic Evaluation through a Systematic Review. Land, 13(8). Recuperado en: https://www.mdpi.com/2073-445X/13/8/1143 

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