Humedal en Salar de Atacama

Restauración Ecológica en Chile: ¿Cuál es la situación?

Como revisamos en el blog anterior, la restauración ecológica (RE) es una disciplina que busca la recuperación de la integridad ecológica de ecosistemas degradados o perturbados, mediante la recuperación no solo de la cobertura vegetal, sino también de funciones, procesos, estructura, composición, resiliencia e interacciones ecológicas.

¿Por qué es importante la restauración ecológica para Chile?

Chile posee una gran variedad de ecosistemas, desde zonas áridas y semiáridas hasta bosques templados y ecosistemas subantárticos, que se encuentran bajo presión por el cambio de uso del suelo, la degradación, los incendios, la sobreexplotación, la ganadería y otros factores antropogénicos. Además, todos estos ecosistemas son frágiles frente a los efectos del cambio climático, lo que vuelve apremiante la necesidad de entender la aplicación de restauraciones ecológicas.

La restauración ecológica en Chile es crítica para avanzar en la conservación de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos, y para adaptarnos al cambio climático. Además, puede integrarse como medida de compensación o mitigación ante daños ambientales por actividades extractivas, como la deforestación o la minería. Y por otro lado, Chile ha ratificado convenciones ambientales que implican metas de restauración y mitigación de la degradación ecológica, por ejemplo, compromisos vinculados con la Convención de Diversidad Biológica, las Metas Aichi (evolución de la Convención de Biodiversidad) y programas de lucha contra la desertificación, por lo que debemos responder ante esos compromisos internacionales también. 

La restauración ecológica no es solo una aspiración ambiental, sino un instrumento estratégico para Chile frente al cambio global, la pérdida de ecosistemas y el desarrollo sustentable.

Panorama chileno en materia de restauración ecológica

En general, Chile ha avanzado en restauración ecológica en los últimos diez años. En 2021 se lanzó el Plan Nacional de Restauración a Escala de Paisajes 2021 – 2030, que contempla no sólo la restauración ecológica (recuperación de funciones y biodiversidad), sino también medidas para apoyar transiciones productivas y la provisión de servicios ecosistémicos.

A esto se suma la Estrategia Nacional de Biodiversidad 2017 – 2030, que incorpora objetivos relacionados con restauración y conservación, y también la Ley 21.600, que crea el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, menciona la preservación y restauración de ecosistemas y crea instrumentos para la implementación de acciones de restauración y su fiscalización.

Además se creó el Registro Nacional de Iniciativas de Restauración, respondiendo al desafío de la sistematización de la información.

Pero aún hay muchos desafíos que no se han abordado:

  1. Insuficiente producción científica propia: Chile contribuye con un porcentaje bajo de artículos internacionales sobre restauración en Latinoamérica. El artículo de Smith-Ramírez et al. (2015) indica que solo un 5 % de los artículos ISI latinoamericanos sobre restauración ecológica eran de Chile.
  2. Escala, financiamiento y continuidad: Muchas iniciativas de restauración en Chile son de pequeña escala (hectáreas limitadas o ensayos experimentales) y carecen de continuidad a largo plazo.
    La inversión en restauración muchas veces está condicionada a proyectos o eventos puntuales, como por ejemplo tras incendios, más que como parte de una estrategia constante. Faltan mecanismos estables de financiamiento a largo plazo, incentivos para propietarios privados que podrían restaurar sus tierras (la actual Ley de Bosque Nativo presenta limitaciones y un incentivo poco atractivo, donde el costo de manejo supera el subsidio), y coordinación entre entidades públicas, privadas y comunitarias.
  3. Factores limitantes ecológicos: Persistencia de factores de degradación después de la intervención, tales como la herbivoría (ganado), invasoras exóticas, erosión del suelo, competencia con especies no nativas, falta de conectividad o barreras ambientales, sequías intensas, entre otros. En muchos casos, esos factores no son suficientemente controlados antes de la restauración.
  4. Desconocimiento o desvalorización social de la restauración ecológica por parte de comunidades locales o actores públicos/privados: La participación social, educación ambiental y sensibilización son esenciales pero limitadas.

Algunos proyectos de restauración ecológica en Chile

Si bien aún hay desafíos que abordar, existen diversos proyectos que están llevando a la práctica la disciplina de la restauración ecológica en distintos ecosistemas del país.

  1. Fundación Metlife y The Nature Conservancy en la Reserva Costera Valdiviana: El proyecto busca restaurar la Selva Valdiviana mediante la reforestación con especies nativas y la implementación de prácticas sostenibles, en reemplazo de las plantaciones forestales. Se construirá un vivero comunitario capaz de producir unas 5.000 plantas al año. Además, se recuperarán praderas degradadas y se capacitará a la comunidad local en silvopastoreo y producción forestal sustentable. El plan promueve el uso responsable de recursos y la educación ambiental. Su objetivo final es restaurar el ecosistema y fortalecer el desarrollo local sostenible.
  2. +Bosques, ejecutado por CONAF y FAO: El proyecto busca restaurar bosques nativos entre las regiones del Maule y Los Lagos, mejorando viveros, produciendo especies nativas y generando impacto social. Desde su inicio en 2020, ha intervenido unas 1.200 hectáreas, con una inversión de cerca de 3 millones de dólares en la fase de preparación, beneficiando directamente a unas 3.200 personas.
  3. Proyecto GEF Humedales Costeros, ejecutado por el MMA con apoyo de ONU Medio Ambiente: Entre diciembre de 2019 y marzo de 2025, el proyecto tuvo como objetivo sentar bases para la restauración ecológica en la Región de Coquimbo, centrándose en humedales costeros y sus cuencas aportantes, integrando su conservación con el desarrollo local. Durante su ejecución se realizaron campañas de divulgación, educación ambiental, señalética, y conformación de comités locales/regionales de humedales. También produjo estudios de delimitación, amenazas y áreas prioritarias para restauración, e implementó pilotos de restauración en 26 hectáreas en el humedal Río Elqui, infraestructura ecológica, y planes de gestión para humedales urbanos como Altovalsol hacia la desembocadura.

La restauración ecológica puede convertirse en una pieza clave del portafolio de estrategias que Chile necesita para enfrentar la pérdida de ecosistemas y las amenazas del cambio climático, siempre que los avances actuales puedan traducirse en escalas mayores, con articulación institucional, colaboración transdisciplinaria y voluntad política sostenida.

Desde Bionostra, trabajamos arduamente en producción científica enfocada, entre otras líneas, a comprender las dinámicas de los ecosistemas áridos en Chile, así como sus componentes y los efectos del cambio climático. Aportamos permanentemente en la producción de plantas, de alto interés ecológico y con problemas de conservación, que naturalmente resultan recalcitrantes.

Referencias

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