Parte del equipo Bionostra viajó a la Región de Ñuble los pasados 4 y 5 de marzo, con el objetivo de realizar una nueva colecta de suelo, hojas y bayas de Uva Chasselas, en el marco del proyecto para la obtención de Sello de Origen para esta cepa, financiado por el Gobierno Regional de Ñuble a través del Fondo de Innovación para la Competitividad Regional FIC-R, y ejecutado por la Universidad de Chile y Fundación Bionostra (BIP 40035912-0).
La visita contemplaba las comunas de Quillón, Ránquil y Florida, pertenecientes al Valle del Itata, la zona que concentra el 99.3% del área de producción nacional de Uva Chasselas.

Dentro de la larga tradición viñatera del valle, la mayoría de los productores de la zona han heredado sus viñedos o tierras agrícolas de sus padres, por lo que poseen un fuerte vínculo familiar con su producción. La Uva Chasselas ha estado presente en estos predios por lo menos hace cien años, según indican algunos productores entrevistados. Esto la vuelve parte importante del patrimonio agrícola y cultural del Valle del Itata.
Dentro de los usos comunes de la Uva Chasselas se encuentran la vinificación, ya sea como la cepa principal o en mezcla con otros cepajes blancos, siendo más común esto último. Esta cepa, en menor medida, se produce y consume como fruta fresca, siendo de gran beneficio su característica maduración temprana, lo que le ofrece una ventaja al productor al momento de venderla como uva de mesa.
El proyecto de obtención de Sello de Origen para esta uva, busca rescatar la historia de la Uva Chasselas, para revalorizarla y brindar mejores oportunidades comerciales a quienes continúan produciéndola actualmente.