La técnica biotecnológica de cultivo in vitro de tejidos vegetales es una de las piedras angulares del trabajo que realiza Bionostra. Te contamos sobre este método, sus usos y aportes frente al cambio climático.
¿Qué es el cultivo in vitro de tejidos?
Esta técnica consiste en cultivar fragmentos de plantas (explantes), como trozos de hojas, tallos, raíces o incluso células aisladas, en un ambiente totalmente controlado y aséptico.
A diferencia del cultivo tradicional en tierra, las plantas crecen en frascos o tubos de ensayo sobre un medio de cultivo que contiene todos los nutrientes, vitaminas y hormonas necesarias para su desarrollo; siendo más rápido y con mejor respuesta que otros métodos de propagación.
¿Cómo funciona el proceso?
La propagación in vitro puede darse gracias a la totipotencia: la capacidad biológica de cualquier célula viva de generar o regenerar un individuo completo y funcional, en este caso, plantas.
En Fundación Bionostra realizamos en proceso como se detalla a continuación:
- Establecimiento: El material colectado en terreno es lavado y se elimina el tejido vegetal con problemas y se selecciona tejido vegetal activo para su establecimiento, el que se mantendrá bajo condiciones controladas. Posteriormente, se traspasa a contenedores de mayor capacidad para optimizar su crecimiento y se selecciona el material vegetal de interés, el cual es desinfectado y cortado hasta la obtención de los explantes iniciales, los que serán empleados en la multiplicación.
- Multiplicación: Desde las plantas madre se seleccionan y escinden tejidos con potencial para desarrollarse bajo condiciones controladas, como, por ejemplo, brotes, nudos u hojas nuevas, los que se cultivan en diferentes medios de cultivo con fitorreguladores (primera etapa). Posteriormente, una vez que este tejido haya elongado y desarrollado nuevos brotes, éstos se escinden nuevamente y son sub-cultivados (segunda etapa) en medios de cultivo frescos con las mismas características que en la primera etapa, hasta obtener plantas completas.
- Aclimatización: Esta es la fase crítica. Consiste en adaptar gradualmente las plantas obtenidas en la multiplicación en un ambiente controlado, a las condiciones ambientales del medio externo, para garantizar su supervivencia. Las plantas completas obtenidas en la multiplicación son traspasadas a diversos sustratos para que vayan paulatinamente adaptándose a condiciones naturales, hasta que puedan obtenerse plantas con desarrollo óptimo y de gran vigor, aptas para su cultivo en condiciones de invernadero o entornos de campo.

Esquema general de propagación masiva de especies para la obtención de plantas completas en corto tiempo.
¿Para qué se usa el cultivo in vitro de tejidos?
Esta tecnología tiene aplicaciones prácticas que impactan nuestra economía y medio ambiente:
- Obtención masiva: Permite producir cientos de plantas genéticamente idénticas (clones) en un tiempo récord y en espacios reducidos; manteniendo características deseables.
- Saneamiento: Es posible obtener plantas libres de virus y patógenos, incluso si la planta original estaba infectada.
- Mejoramiento genético: Facilita la creación de variedades más resistentes a sequías, plagas o suelos salinos.
- Conservación de especies: Es una herramienta vital para rescatar plantas en peligro de extinción que tienen dificultades para reproducirse de forma natural (recalcitrantes).
El cultivo in vitro de tejidos frente al cambio climático
La importancia del cultivo in vitro radica en la eficiencia y la resiliencia. En un mundo donde el cambio climático amenaza los cultivos tradicionales y la biodiversidad desaparece aceleradamente, esta técnica puede brindar beneficios y soluciones.
Desarrollo de variedades climáticamente adaptadas
El cambio climático trae consigo condiciones extremas como sequías prolongadas, inundaciones y salinización de los suelos. En Bionostra, por ejemplo, los explantes obtenidos después de la multiplicación mediante cultivo in vitro son sometidos a estrés (hídrico, salino, etc.).
Aquellos explantes que resisten estas condiciones se convierten en plantas completas. Así, se obtienen cultivos que pueden prosperar en entornos donde las variedades tradicionales morirían.
Velocidad de propagación
La regeneración natural de la vegetación suele ser lenta para seguir el ritmo de la deforestación, degradación y eventos como los incendios forestales, intensificados por el calor.
Mientras que una semilla puede tardar meses en germinar y crecer, el cultivo in vitro permite producir millones de plantas a partir de un solo tejido en una fracción del tiempo.
El cultivo in vitro de tejidos vegetales es una alianza entre la biología y la tecnología, que nos permite entender mejor la vida vegetal y utilizar ese conocimiento para construir un mundo más verde y productivo.