Las COP: Historia, relevancia y la COP 30

La Conferencia de las Partes (COP) oscila en el centro del sistema multilateral de gobernanza climática: es el foro donde los países ratifican compromisos, negocian metas y monitorean el progreso global frente al cambio climático. La COP 30, celebrada en Belém (Brasil), ha puesto nuevamente en evidencia las tensiones entre ambición, implementación y solidaridad global. En este artículo examinamos la historia de las COP, su importancia, los temas centrales de la COP 30 y las razones por las que muchos analistas la califican como un fracaso

Historia de las COP

Las COP tienen su origen en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), que fue adoptada en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro en 1992.

La CMNUCC fue concebida como un marco legal para que los países cooperaran en frenar el cambio climático, estabilizando las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera para evitar interferencias peligrosas con el sistema climático.

Como órgano supremo de decisión de la convención, se creó la Conferencia de las Partes (COP), en donde se reúnen todos los países firmantes (los “Estados parte”) para evaluar el cumplimiento de los compromisos, revisar informes de emisiones y definir nuevas acciones. 

Su primera edición se celebró en Berlín, en marzo de 1995.

Desde entonces, las COP se han convertido en eventos anuales en los que se negocian decisiones sobre mitigación, adaptación, financiamiento climático y otros temas centrales.

En estas conferencias se han firmado los grandes hitos climáticos, como el Protocolo de Kioto (COP 3, 1997) y el Acuerdo de París (COP 21, 2015). 

El Protocolo de Kioto fue de carácter vinculante con el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en países industrializados (excepto Estados Unidos y China) en un 5% entre 2008 y 2012, estableciendo mecanismos flexibles como el comercio de emisiones. Este acuerdo internacional presentó metas poco ambiciosas y no consideró penalizaciones por el no cumplimiento. 

En 2015 sería reemplazado por el Acuerdo de París, un acuerdo vinculante que tiene como objetivo limitar el calentamiento global por debajo de 2°C (1.5°C preferiblemente), respecto a los niveles preindustriales. Para lograrlo, los países se comprometieron a reducir las emisiones GEI en búsqueda de una neutralidad climática a mediados de siglo. Sin embargo, a pesar de sus ambiciosas metas, muchos países no han logrado presentar planes para la reducción de emisiones, además de que la aplicación de los acuerdos ha sido desigual, lo que genera preocupación sobre su capacidad para frenar el cambio climático.

¿Qué compromisos ha suscrito Chile en las COP?

En primer lugar, hay que mencionar las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC). Chile presentó una NDC reforzada en 2020, que redefine sus compromisos para mitigar el cambio climático. Para el 2030, se fija un nivel máximo de emisiones de 95 MtCO₂-eq, y además, se compromete a reducir al menos un 25% de sus emisiones de carbono negro para 2030, en comparación con los niveles de 2016.

En la misma línea, se espera lograr la carbono neutralidad para 2050, que está formalizado en la Estrategia Climática de Largo Plazo (LTS). También se prevé el desarrollo de planes sectoriales de mitigación. Por ejemplo, la NDC 2025-2035 incluye siete planes sectoriales (transporte, energía, vivienda/edificación, minería, salud, agricultura, obras públicas) para cumplir con su presupuesto de emisiones.

Por otro lado, Chile ha asumido compromisos para fortalecer la gestión del riesgo climático, especialmente en recursos hídricos y nuestras NDC prevén elaborar planes estratégicos para todas las cuencas hidrográficas del país para 2030, lo que apunta a mejorar la resiliencia a nivel local.

Y en materia de energía Chile se propuso que para 2030, al menos el 80% de su electricidad provendrá de fuentes renovables y se comprometió a reducir la intensidad energética (energía utilizada por unidad de PIB) en un 20% para 2035, con respecto a 2019, entre otras medidas de diversa índole.

COP 30: Puntos claves

La COP 30, realizada en Belém (Brasil), ha sido concebida por su presidencia como la “COP de la implementación”. Entre sus prioridades estaban:

  1. Presentación de nuevas NDC más ambiciosas: Se espera que los países presenten su tercera ronda de compromisos, alineados al objetivo de 1,5 °C. 
  2. Financiamiento climático: Ampliar la financiación para los países en desarrollo, especialmente para adaptación. 
  3. Adaptación: Implementar indicadores globales para medir el progreso de adaptación climática (“Hoja de Ruta de Bakú para la Adaptación”).
  4. Justicia climática y transición justa: Asegurar que la transición energética no deje atrás a comunidades vulnerables, y establecer mecanismos de transición justa (“Just Transition Mechanism”).
  5. Protección de la Amazonía y biodiversidad: Brasil ha puesto en el centro del debate la preservación de sus bosques, con particular atención a la Amazonía.
  6. Soluciones locales e inclusivas: La COP 30 también ha destacado la innovación, la voz de las mujeres, los pueblos indígenas y las iniciativas de base como factores clave para la acción climática.

¿Por qué se está diciendo que la COP 30 fue un fracaso?

A pesar de las expectativas, varios observadores y medios han calificado la COP 30 como decepcionante, por diversas razones. Entre ellas, la poca ambición en materia de combustibles fósiles. El acuerdo final no incluyó un compromiso explícito para eliminar gradualmente los combustibles fósiles, un punto clave para muchos países. 

En materia de financiamiento, si bien se acordó triplicar los fondos para adaptación climática para 2035, los detalles concretos (quién paga, cómo) quedaron poco definidos. Esto genera desconfianza sobre la implementación. Algunos análisis señalan que el “Mútirao” (el texto final) refleja más un documento de buenas intenciones que medidas vinculantes o transformadoras.

Sobre equidad y justicia climática se mencionaron temas de transición justa e inclusión de pueblos indígenas, pero algunos sectores advierten que faltó músculo político para garantizar que esos compromisos se traduzcan en acciones concretas y vinculantes. 

Para varios analistas, la COP 30 reafirmó el multilateralismo, pero no logró impulsar los cambios urgentes y radicales que exige la emergencia climática.

Desde Bionostra creemos que es necesario incrementar los esfuerzos para avanzar en la reducción de emisiones. Para ello, no sólo son fundamentales los planes de adaptación al cambio climático que municipios, regiones y sectores de la industria deben construir; sino que además se requiere de modelaciones robustas y a mejor resolución espacio-temporal, que permita tomar decisiones con menor incertidumbre. Por ello, desde Bionostra hemos trabajado arduamente en la modelación climática y ecosistémica, así como en la propagación masiva de especies de interés para su conservación ex situ y/o reintroducción en procesos de restauración ecológica.

Referencias

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