Efectos del Cambio Climático en los Ecosistemas: ¿Qué está pasando en el norte de Chile?

El cambio climático impacta en la naturaleza de diferentes maneras. Estamos experimentando el alza de las temperaturas, el derretimiento de glaciares, la disminución de precipitaciones donde antes llovía mucho, el aumento de lluvias en climas históricamente secos, o incluso el cambio en la forma de las precipitaciones, siendo más intensas respecto al comportamiento histórico, entre otros ejemplos.

Para este invierno 2025, en las regiones del norte del país se han pronosticado lluvias y tormentas eléctricas, cuando estos fenómenos son propios del verano en esa zona. Esto muestra un retraso del período habitual de las precipitaciones, generando efectos complejos sobre los delicados ecosistemas presentes en la zona. El pasado 26 de junio incluso nevó, lo que provocó que personas se quedaran atascadas en pasos fronterizos del Desierto de Atacama.

La explicación coyuntural es la presencia de un frente que está afectando no sólo a Chile, sino también a Argentina, Paraguay y al sur de Brasil. 

¿Cómo estos cambios en el clima pueden afectar a la vegetación de la zona?

La escasa vegetación del desierto está adaptada a condiciones muy particulares de estrés hídrico, y por tanto a la incertidumbre de la precipitación, pero no solo respecto de las magnitudes, sino además de los tiempos y formas. 

La vegetación zonal, aquella que depende de las condiciones climáticas del entorno, posee (según la especie) un extenso y complejo sistema de ramas subterráneas, raíces y/u otros órganos de almacenamiento subterráneos, permitiendo la captura de humedad en profundidad del suelo y su almacenamiento, ya sea desde napas o del agua infiltrada en las precipitaciones estivales. 

Cuando aumenta la precipitación, una de las consecuencias es la germinación del banco de semillas (semillas en “pausa” a la espera de condiciones apropiadas para su germinación), como ocurre usualmente con especies herbáceas anuales y las geófitas (plantas con órganos de almacenamiento subterráneos). Un ejemplo de esto es el Desierto Florido. Sin embargo, no ocurre lo mismo en los arbustos y árboles perennes, ya que estas especies presentan patrones de crecimiento más conservadores, ya que han desarrollado adaptaciones para el ahorro de agua que restringen su respuesta “inmediata” a la humedad adicional.

Hasta aquí todo bien. Pero ¿qué pasa si las precipitaciones ocurren en otoño/invierno, en lugar de en verano? Los efectos son notorios. Luego de precipitar, existe un incremento de la humedad del suelo, pero al ocurrir en estaciones “frías” falta el segundo factor que detona el crecimiento de brotes y/o la germinación de las semillas: la temperatura. Entonces, la falta de temperaturas apropiadas limita el proceso de germinación, y esto implica que no ocurra el “reverdecimiento”, o bien que sea de una magnitud menor, o incluso en solo algunas especies, excluyendo a las de requerimientos más complejos, lo que podría generar cambios en la riqueza específica de un ecosistema, así como efectos en las cadenas tróficas.

¿Qué pasa además si las precipitaciones ocurren en un solo evento intenso, en lugar de un proceso paulatino? En este caso la precipitación saturará rápidamente un suelo, generando mucha escorrentía superficial que fluye a sectores más bajos, y con el tiempo se evaporará. Esto implica, que el evento de lluvia intensa no logra generar una apropiada recarga del agua subterránea, y por tanto, en el tiempo genera una limitación de reservas, que tarde o temprano, terminará afectando a las plantas, independiente de la forma de crecimiento que estas tengan.

Adicionalmente, el encharcamiento de agua en los sectores más bajos puede generar efectos negativos en la vegetación. Por ejemplo, la saturación prolongada del suelo, podría ahogar las raíces de especies zonales, o incluso proveer condiciones para la generación de microbiota que genere enfermedades en las plantas.

Entonces, más precipitación no necesariamente implica más verdor en el desierto. Dependerá de la fecha en que ocurra, la forma de los pulsos de lluvia y de las temperaturas que acompañen al evento. 

Por eso es determinante estudiar series de datos extensas para entender las dinámicas ecosistémicas que se desarrollan, y entender a qué factores pueden responder los cambios que evidenciamos. 
Esta es una de las líneas de investigación que lleva Bionostra en ecosistemas áridos. Si deseas más información, escribe a contacto@bionostra.com

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