En un contexto de crisis climática y pérdida acelerada de biodiversidad, comprender y comunicar la ciencia se vuelve un acto urgente. La divulgación científica y la educación ambiental son herramientas complementarias que permiten conectar el conocimiento generado en laboratorios, centros de investigación y universidades con la ciudadanía, transformándolo en comprensión, acción y conciencia. Pero ¿qué las distingue? ¿Y por qué son tan importantes hoy?
¿Qué es la divulgación científica?
La divulgación científica es el proceso de traducir y comunicar el conocimiento científico a públicos no especializados, de manera que sea comprensible, accesible y relevante para su vida cotidiana. Según la UNESCO, la divulgación busca “democratizar la ciencia”, es decir, hacer que el conocimiento esté disponible para todas las personas y contribuya al desarrollo social.
Distintas instituciones de educación superior destacan que la divulgación consiste en adaptar información técnica, sintetizar hallazgos y presentarlos mediante formatos amigables: artículos, videos, charlas, actividades interactivas, infografías, exposiciones, redes sociales, entre otros.
En resumen, la divulgación convierte los datos complejos en relatos que cualquiera puede comprender, sin sacrificar el rigor científico.
¿Por qué es importante la divulgación científica?
La divulgación es clave por varias razones:
- Promueve una ciudadanía informada
La evidencia científica permite tomar decisiones individuales y colectivas más responsables. Organismos como la OCDE han resaltado que el acceso al conocimiento es un pilar de la participación democrática.
- Combate la desinformación
Existen muchos mitos sobre incendios, energías renovables, especies invasoras o cambio climático. La divulgación creíble y accesible ayuda a contrarrestarlos.
- Conecta a la sociedad con su territorio
Cuando las personas entienden cómo funcionan los ecosistemas, las especies que los habitan o los impactos de la actividad humana, se fortalece el sentido de pertenencia y de responsabilidad ambiental.
- Da valor al trabajo científico
Centros de investigación, universidades y laboratorios generan conocimiento que, si no se comunica, permanece cerrado. La divulgación amplifica su impacto y favorece la valoración social de la ciencia.
Divulgación científica sobre medio ambiente y cambio climático
Entender conceptos como resiliencia de ecosistemas, emisiones, escenarios climáticos o pérdida de biodiversidad es indispensable para enfrentar la crisis actual.
La divulgación ambiental tiene un rol doble:
- Traducir la evidencia sobre riesgos ambientales
Explica fenómenos globales, como sequías, olas de calor, retroceso de glaciares o eventos extremos, pero también aterriza su impacto en lo local: cuencas, humedales, especies vegetales nativas, bosques esclerófilos, ecosistemas costeros.
- Comunicar soluciones basadas en la ciencia
La ONU y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) destacan que la comunicación clara de soluciones (restauración ecológica, conservación de especies, manejo de suelos, mitigación y adaptación) es fundamental para que gobiernos, comunidades y personas actúen.
En Chile, donde la megasequía, la desertificación y los incendios forestales transforman los paisajes, la divulgación científica vinculada a plantas y ecosistemas es sumamente relevante.
¿Divulgación científica o educación ambiental? Diferencias y semejanzas
Aunque a veces se usan como sinónimos, divulgación científica y educación ambiental tienen enfoques distintos, pero complementarios.
Similitudes
- Ambas buscan transmitir conocimiento.
- Ambas fomentan la conciencia ambiental.
- Ambas se basan en evidencia y en la comprensión de los sistemas naturales.
- Ambas pueden trabajar con comunidades, escuelas, instituciones públicas y organizaciones sociales.
Diferencias
Mientras que la divulgación científica traduce y comunica la ciencia a públicos amplios, la educación ambiental es un proceso formativo para desarrollar conocimientos valores y habilidades ambientales. Esto se da como un proceso continuo y con enfoque pedagógico. La divulgación científica puede ser mucho más puntual.
Esta última, también, usa múltiples formatos (artículos, videos, redes sociales, charlas), mientras que la educación ambiental se inserta en programas educativos, talleres, currículos escolares o comunitarios.
Además, los objetivos son distintos. La divulgación busca brindar accesibilidad del conocimiento. La educación ambiental busca cambios de conducta y participación activa.
La UNESCO describe la educación ambiental como una herramienta formadora que promueve el pensamiento crítico, la ética ecológica y la acción comunitaria. En cambio, la divulgación se enfoca en la comunicación accesible del conocimiento científico.
Juntas potencian su impacto: una informa y acerca la ciencia, y la otra, forma, acompaña y transforma.
Divulgación y educación para el futuro
En tiempos de cambio climático, la ciencia no puede quedarse en los laboratorios o en artículos especializados. Centros de investigación, universidades y organizaciones internacionales coinciden: la divulgación científica y la educación ambiental son pilares para enfrentar los desafíos ambientales del presente y del futuro.
Cuando una sociedad comprende su entorno, valora su biodiversidad y toma decisiones informadas, se vuelve capaz de proteger sus ecosistemas, adaptarse a los cambios y construir un futuro sostenible.
Referencias
- Unesco. (2021) Recommendation on Open Science. Recuperado de https://doi.org/10.54677/MNMH8546
- Unesco. (s.f) Educación para el Desarrollo Sostenible. Recuperado de https://www.unesco.org/es/sustainable-development/education
- ONU Acción por el Clima. (s.f) Comunicaciones sobre el cambio climático. Recuperado de https://www.un.org/es/climatechange/communicating-climate-change#:~:text=Hablar%20acerca%20del%20cambio%20clim%C3%A1tico,contenido%20%C3%BAtil%2C%20eficaz%20y%20fiable