Esta semana confluyen dos efemérides científicas y ambientales. El 23 de marzo se celebró el Día Meteorológico Mundial, que conmemora cada año la entrada en vigor del Convenio por el que se creó la Organización Meteorológica Mundial (OMM) en 1950. Tres días después, el 26 de marzo, llega el Día Mundial del Clima, declarado en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático efectuada en 1992, para generar conciencia y sensibilizar a las personas a nivel mundial sobre la importancia e influencia del clima, así como el impacto del cambio climático sobre la humanidad.
Son dos fechas en las que urge un mismo mensaje: sin datos meteorológicos precisos y continuos, no hay modelación climática posible, y sin modelación climática, no hay forma eficaz de anticipar ni de mitigar los efectos del cambio climático.
El lema de 2026: “Observar hoy para proteger el mañana”
El Día Meteorológico Mundial de 2026 rindió homenaje a la labor que la comunidad meteorológica, hidrológica y climática lleva a cabo en todo el mundo para observar nuestro planeta con el fin de proteger vidas, reforzar la resiliencia y salvaguardar nuestro futuro.
El lema elegido para este año es una declaración de principios científicos. Detrás de cualquier pronóstico hay millones de observaciones, que se intercambian a través de una red global coordinada por la OMM. Desde los satélites hasta los globos sonda, desde las boyas oceánicas hasta las estaciones remotas en zonas polares o tropicales, las observaciones meteorológicas son la base de todo el sistema de predicción.
Cada vez que una comunidad recibe una alerta de tormenta, cada vez que un agricultor ajusta su planificación de siembra a una proyección estacional, o cada vez que un científico modela el comportamiento futuro de un glaciar, está aprovechando décadas acumuladas de observación sistemática del planeta.
Un clima que ya no está en equilibrio
Desde que empezaron a realizarse observaciones del clima de la Tierra, este nunca había estado tan descompensado, ya que las concentraciones de gases de efecto invernadero alimentan un calentamiento continuado de la atmósfera y los océanos e impulsan la fusión de las masas de hielo. Estos cambios rápidos y a gran escala se han producido en cuestión de pocos decenios, pero sus repercusiones negativas se dejarán sentir durante siglos.
El recién publicado Estado del Clima Mundial 2025 de la OMM confirma que los 11 años comprendidos entre 2015 y 2025 han sido los 11 años más cálidos jamás registrados. Hay una probabilidad del 86% de que en al menos uno de los próximos cinco años se rebase en más de 1,5 °C la temperatura media del período 1850-1900.
Estos números se traducen en sequías más prolongadas, inundaciones más intensas, pérdida de biodiversidad y alteración de los ciclos hídricos que sostienen todos los ecosistemas y la vida humana.
Modelación climática: De los datos a las decisiones
La meteorología no es solo el pronóstico del tiempo de mañana. Es la columna vertebral de la modelación climática que permite anticipar escenarios a décadas de distancia y orientar políticas públicas.
Esta vinculación entre observación continua y toma de decisiones es fundamental. Los servicios meteorológicos e hidrológicos de cada país desempeñan una función cada vez más relevante en los planes de acción climática que otorgan una creciente importancia a los servicios climáticos, como las perspectivas estacionales emitidas para sectores clave, como la agricultura, el agua, la salud y la energía.
En ecosistemas de alta vulnerabilidad, como los que estudiamos en Bionostra: humedales altoandinos, zonas hiperáridas en el norte de Chile, etc., la disponibilidad de datos meteorológicos locales y de calidad es determinante para comprender cómo están cambiando estos sistemas y qué le espera a la vegetación nativa que los habita.
Por ello, en Bionostra desarrollamos investigación climática, que es la base para una serie de otras investigaciones que requieren modelaciones de cambio climático o capas climáticas de detalle en sitios específicos. Algunos de nuestros artículos como el de Araya-Osses et al. (2020) generaron proyecciones de cambio climático para Chile a partir de un ensamble de seis modelos de circulación global y un downscaling que permitió mejorar la precisión de la información climática y proyecciones a nivel nacional. Asimismo, investigaciones como la de Cortez et al. (2020) propuso la utilización de zonas homogéneas basadas en las relaciones entre las variables climáticas que caracterizan una ubicación y la topografía que influye en el comportamiento espacial de estas variables en Chile continental, como un mecanismo para conocer la respuesta climática de los territorios ante la escasez de datos meteorológicos por la baja cobertura de estaciones en algunos sectores del país.
Por qué la ciencia del clima importa
El Día Meteorológico Mundial y el Día Mundial del Clima no son efemérides porque sí. Son recordatorios de que observar con rigor, compartir datos con generosidad y modelar con estos datos son actos científicos que tienen consecuencias directas sobre la vida de las personas y la integridad de los ecosistemas.
Referencias
- Organización Meteorológica Mundial (OMM). (2026). Día Meteorológico Mundial 2026: Observar hoy para proteger el mañana. Recuperado de: https://wmo.int/es/site/dia-meteorologico-mundial-de-2026-23-de-marzo
- Organización Meteorológica Mundial (OMM). (2026). Estado del Clima Mundial 2025. Recuperado de: https://wmo.int/publication-series/state-of-global-climate/state-of-global-climate-2025
- Organización Meteorológica Mundial (OMM). (2026) El clima del planeta está cada vez más descompensado. Recuperado de: https://wmo.int/es/news/media-centre/el-clima-del-planeta-esta-cada-vez-mas-descompensado
- Cortez, D., et. al. (2021) Topoclimatic zoning of continental Chile. Journal of Maps, 17(2), 114–124. https://doi.org/10.1080/17445647.2021.1886188
- Araya-Osses, D., et al. (2020) Climate change projections of temperature and precipitation in Chile based on statistical downscaling. Clim Dyn 54, 4309–4330. https://doi.org/10.1007/s00382-020-05231-4